Cuando la ética no se ve: lo que aprendimos al analizar un ranking regional.
- mascomunicacionsv
- 5 days ago
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Hace unos días, un ranking regional de líderes reconocidos por su ética profesional llamó nuestra atención. Conversando entre colegas: Karla Rivas, Nadina Rivas y yo nos preguntamos del ¿Por qué, en un ranking de ética, la mayoría de los nombres siguen siendo hombres?
Lejos de quedarnos en la observación, cada una decidió analizarlo desde su propia perspectiva, lo que encontramos no fue una respuesta única, pero sí un patrón claro: los datos no mienten, aunque sí revelan algo más profundo. El ranking, construido a partir de la percepción es decir, de lo que otros reconocen como liderazgo íntegro muestra una brecha consistente en toda la región.
En El Salvador, por ejemplo, solo 4 de 44 ejecutivos reconocidos son mujeres. Pero la pregunta no es si las mujeres son menos éticas. La pregunta es: ¿por qué no están siendo percibidas en la misma proporción? No es un problema de ética. Es un problema de visibilidad, las mujeres sí están liderando, sí están generando impacto, sí están siendo éticas, pero no están siendo visibles en la misma medida.
Aquí retomo lo que menciona Nadina Rivas en su artículo: Muchas mujeres sienten incomodidad con la exposición, creen que hacer bien su trabajo es suficiente o evitan comunicar sus logros o perciben la visibilidad más como un riesgo que una oportunidad.
En un entorno donde la reputación se construye desde la percepción, mi frase favorita: lo que no se comunica, no existe.
Una realidad que no puede ignorarse: según CONAMYPE, las mujeres son dueñas del 64% de las microempresas, del 26% de las pequeñas y medianas empresas, y generan aproximadamente el 52% del empleo dentro del segmento MYPE. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que lideren tanto y aparezcan tan poco? Y en la gran empresa ocurre lo mismo: hay muchas líderes que aún no están posicionándose.
La marca personal no es ego. Es estrategia. No se trata de exposición vacía: se trata de construir reputación, posicionarse, convertirse en referente y abrir oportunidades.
El costo de no trabajar la visibilidad es concreto: implica no estar en el radar, no ser considerada. Para las empresarias independientes, significa no aparecer en los espacios donde se toman decisiones de compra de productos o servicios. Para las ejecutivas, significa no ser tomadas en cuenta para puestos de mayor responsabilidad o para roles de confianza dentro de sus organizaciones.
Si queremos ver a más mujeres en estos espacios, primero necesitan ser vistas. Las mujeres ya están liderando, ya están generando impacto. Lo que falta es que se vean: la ética también necesita visibilidad.
Sonia Villalta de Belloso/Más Comunicación El Salvador
Este artículo forma parte de una colaboración con Nadina Rivas y Karla Rivas, con quienes analizamos el ranking. (Puedes leer sus posturas dando click a sus nombres)




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